domingo, 8 de septiembre de 2013

La mágica y exquisita Ruta del Cacao

La ruta del cacao combina perfectamente la experiencia exitosa del cacao como cultivo alternativo con la cultura Kechwa-Lamista en Lamas y las maravillas que esconde el río Abiseo en Mariscal Cáceres

Subo  al bus y me imagino las dieciséis horas de viaje sentada en el mismo asiento, sé que el viaje es largo pero vale la pena. Al llegar a Tarapoto, hicimos un recorrido por la ciudad, un buen desayuno y a nuestro verdadero motivo de viaje: La Ruta del Cacao. Pero cuando preguntas por ella, al menos hasta noviembre del 2012, no dieron razón. Alguna persona indicó ir a Tocache, pero no era ese nuestro destino, sin quitarle los méritos cacaoteros.
Sabíamos que con bastante esfuerzo se venía impulsando la Ruta del Cacao en la región San Martín, priorizando a Lamas y Mariscal Cáceres. Ruta que combina cultura, naturaleza y la experiencia de un exitoso cultivo alternativo.
La combinación es perfecta, un día en Lamas para conocer la cultura Kechwa -Lamista en el pueblo Waycu y sus más destacados recursos turísticos incluyendo una cremolada con pisco. En Lamas, las coloridas faldas de las niñas, las largas cintas en los cabellos de todas las mujeres, su hablar en quechua, sus bailes y sus artesanías hechas a mano una a una encantan.  Es que este pueblo ha sabido guardar sus tradiciones y las muestra a los turistas con entusiasmo contagiante. Pero antes, al ingresar a  Lamas recorrimos la parcela del Ing. Ángel, fue maravilloso descubrir la planta del cacao, oler y saborear una extraña combinación de frutas en su pulpa. Para mi sabía a plátano y guanábana a la vez, adictivo; entonces despierta en uno la curiosidad de cómo es que este fruto se convierte en chocolate. Para saber más del proceso pasamos a la cooperativa Oro Verde, esa que tiene uno los mejores cafés del mundo. Ahí vimos el proceso de secado y embolsado del cacao.
El segundo día nos enrumbamos a Mariscal Cáceres, a disfrutar de la naturaleza pura, una travesía que empezó en un bote a motor para llegar al Parque Nacional del Rio Abiseo.  Llegamos al puesto de control El Churo donde empieza la visita al espacio natural más mágico donde he estado. Caminamos por el sendero interpretativo el Shiringal y luego en el bote recorrimos el rio, descubriendo quebradas, rápidos, cataratas que te invitan a darte chapuzones y cuevas oscuras a las que solo se conoce nadando. En todo el camino nos acompaña el canto de las aves que se convierte en el sound track del viaje. El PNRA es parte de la Ruta del Cacao porque genera el ecosistema para que en Alto el Sol se cultive uno de los mejores cacaos orgánicos del mundo. El vocero de la comunidad, Don Mardonio nos recibe con los brazos abiertos y un peculiar carisma. El nos hace el tour por las parcelas y las pozas de fermentación que nos faltaba conocer.
Para ponerle punto final a la ruta en Tarapoto fuimos a una fábrica donde el cacao seco es derretido, cocinado y convertido en chocolate. Terminamos en la plaza degustando los bombones y trufas de sabores amazónicos y así compruebo que para conocer al Perú el camino será largo pero siempre valdrá más que la pena.